Como resultado de años de búsqueda, trabajo y gracias a la colaboración de científicos e instalaciones repartidas por todo el mundo, se dio a conocer la primera fotografía de un agujero negro, en concreto, del que hay en la galaxia Messier 87 (M87), ubicada a más de 53 millones de años luz de la Tierra. Este avance pasará a la historia.
Un equipo internacional de científicos presentó la imagen ayer en una serie de conferencias de prensa a nivel global.
“Los libros de historia se dividirán entre la etapa previa y la posterior a la presentación de esta imagen”, dijo el investigador del Instituto Max Planck de Radioastronomía Michael Kramer en una de las conferencias de prensa.
En lugar de mirar directamente al agujero negro, el EHT observa el gas que lo rodea para tomar una imagen de su sombra. En concreto, los investigadores han registrado el horizonte de sucesos, el límite más allá del cual la luz es incapaz de escapar de la enorme fuerza gravitatoria del agujero negro. El gas que hay en esa región se calienta hasta miles de millones de grados, creando una silueta cuya forma debe ser predicha por la teoría de la relatividad de Einstein. Las observaciones del EHT concuerdan con lo que el científico postuló.
La sombra aparece en el centro de la imagen contra un fondo de luz brillante que está siendo arrastrada por la increíble gravedad del agujero negro. Verá que un lado de la imagen brilla que el otro. Esto se debe a la orientación del agujero negro con respecto a la Tierra. El lado más brillante es el que gira hacia la Tierra, lo que significa que las partículas son lanzadas hacia nuestro planeta más rápido en ese borde, lo que hace que parezcan brillar más.
Astrónomos de todo el mundo celebraron la presentación de ayer. La líder de visualización y tecnología emergente del Observatorio Chandra, Kim Kowal, afirma: “Después de haber pasado unos 20 años ayudando a visualizar el universo de alta energía, por fin veo la silueta de un agujero negro. Que haya sucedido mientras estoy viva es algo increíble. Para mí, esta es la guinda de un asombroso descubrimiento astronómico: pasar de lo que estaba en el ámbito de la ciencia ficción a la ciencia”.