La Secretaría de Cultura de Gobierno del Estado invita al público a visitar la exposición temporal titulada Mater Dolorosa: iconografía y Festividad y que se encuentra desde este jueves 11 de abril en el Museo del Virreinato
La exposición temporal estará en conjunción con las festividades religiosas del catolicismo de la Semana Santa y de la Procesión del Silencio en el corazón del centro histórico de la ciudad. Denominada Mater Dolorosa: Iconografía y Festividad la exposición temporal presentará una colección importante sobre las representaciones de la Virgen de la Soledad y la Virgen de los Dolores de los siglos XVIII y XIX.
La Virgen de la Soledad surgió como fruto de la piedad y el sentimentalismo popular y se refiere a la soledad experimentada por María desde la muerte de su hijo hasta su resurrección. Aparece generalmente sentada, triste y en actitud de meditación. En Nueva España se conocen algunas obras del siglo XVII que representa el sufrimiento de María, como las realizadas por Juan Correa y Cristóbal de Villalpando. (Londoño, 2012)
Por su parte “la devoción a los dolores de la Virgen nació en la Edad Media y asumió tres variantes: la Virgen Dolorosa contempla al Niño, por lo general dormido, y sufre anticipadamente por su pasión; en la Piedad, María sostiene a su hijo recién desclavado de la cruz; y la Virgen de los Dolores o de las Angustias, aparece con espadas clavadas en el pecho o el corazón, como representación de sus sufrimientos”.
La Directora del Museo del Virreinato, Claudia Canales, apunta que “la representación de la advocación mariana sobre los dolores es característica de México, por lo que, en acorde con las festividades, el museo presentará una exposición temporal que deleitará visualmente a más de uno.”
San Luis Potosí es caracterizado por su religiosidad, lo que hace del primer viernes de dolores una celebración especial enraizada en tradiciones tan antiguas de las que se desconocen sus orígenes. Existe una gran cantidad de familias que, organizadas, construyen los altares de dolores con semanas de anticipación en espera de la Pasión de Cristo.
El curador de esta exposición, Marco Villa, incluyó también en la exposición una colección de esferas de vidrio soplado que son usadas para el reflejo de la luz de las velas y algunos grabados, así como libros y un impresionante altar de dolores.