El cáncer Cervicouterino enMéxico es la segunda causa de muerte por cáncer, mientras que a nivel Estado de San Luis Potosí, en el 2018 ocurrieron 98 muertes por esta enfermedad, informó la titular de la Secretaría de Salud Mónica Liliana Rangel Martínez, quien adelantó que durante todo el mes de agosto los Servicios de Salud de San Luis Potosí se unen a la campaña de la lucha contra el Cáncer de Cuello Uterino, iluminando los edificios de color verde y blanco que representan a nivel internacional esta lucha.
Informó que del 26 al 30 de agosto se realiza Semana Nacional de Sensibilización de Cáncer Cervicouterino todo el estado.
“Todo el mes llevaremos a cabo campañas de promoción que integrarán diversas actividades como: materiales alusivos a la prevención y detección de cáncer de cuello uterino, portar listón verde-blanco, Iluminación de edificios, mensajes alusivos a la prevención y detección oportuna en redes sociales con el hashtag #QuéVivanMás, entrevistas en medios, conferencias de prensa y eventos conmemorativos entre otros”, destacó la funcionaria.
Señaló que el cáncer de cuello uterino es la sexta neoplasia más frecuente en la población mundial y en América Latina es la segunda más común.
A nivel nacional se presenta una ocurrencia de 13 mil 960 casos en mujeres, con una incidencia de 23.3 casos por cada 100 mil mujeres, es decir, cada 4 días muere una mujer por este cáncer”, alertó la funcionaria de Salud.
La distribución de los casos de Cáncer de Cuello Uterino en relación a la edad, muestra un incremento a partir de los 35 años, siendo el grupo de 50 a 59 años de edad, quien registra el mayor porcentaje con alrededor del 30 por ciento de todos los casos para el año 2017.
Rangel Martínez dijo que el cáncer de cuello uterino, es provocado por un virus llamado “Virus del Papiloma humano” mejor conocido como VPH, que son virus de transmisión sexual muy comunes en todo el mundo.
Finalmente subrayó que además de la detección oportuna, la vacunación contra el VPH es muy importante a todas las niñas de quinto año de primaria y/o a las niñas de 11 años no escolarizadas, a quienes se les aplican dos dosis de vacuna con un intervalo de 6 meses, con el objetivo de prevenir la infección inicial.