Existen varias versiones cinematográficas sobre el vampiro y mejor conocido como Drácula. Pero hay dos, bajo el titulo de “Nosferatu” que son muy diferentes a los demás largometrajes sobre el personaje de Transilvania. La primera, es “Nosferatu. Sinfonía del horror“, película muda de 1922 y realizada por Friedrich W. Marnau y una de las máximas exponentes del expresionismo alemán. La segunda, es “Nosferatu. El fantasma de la noche”, de 1979 y de Werner Herzog, que es la versión sonora y a color de la realizada en 1922. 

La primera versión estuvo apoyada con los recursos que el séptimo arte podía ofrecer hace 100 años. Es de resaltarse la técnica del juego de luces y sombras usadas por Marnau con el fin de producir el efecto dramático de todas las acciones, generando en el público sentimientos de terror y angustia. Como ejemplo, está la escena donde la garra de Nosferatu aparece en la pared, el vampiro sale del cuadro y su sombra desaparece difuminándose y convirtiéndose en humo. A su vez, se volvió inolvidable la caracterización que el actor Max Schreckle dió a Nosferatu , lánguida y tétrica composición; una imagen que en las décadas siguientes y hasta la fecha, es representativa del género del terror. 

En “Nosferatu. El fantasma de la noche”,W. Herzog contó con un presupuesto escaso para la realización del largometraje. Sin embargo, la película logra transmitir una sensación de irrealidad fantasmagórica y naturalismo fúnebre. Al principio, el protagonismo en la pantalla lo tienen las momias de Guanajuato, que acompañan los créditos de producción, reparto, dirección y escenarios. 

También destacan los pasillo largos, estrechos y con paredes en color blanco sepulcral, produciendo sombras fantasmagóricas. Las escenas más horrrorosas de “Nosferatu. El fantasma de la noche” son donde aparece la epidemia de ratas que andan en las calles de la ciudad.

Es una película que a pesar de contar con bajo presupuesto para su realización, terminó siendo tan terroríficamente magistral, tanto que a manera de un “Dios nos proteja” la cinta concluye con el “Sanctus, sanctus” de la Misa de Santa Cecilia , compuesta por Charles Gounod.