Por: David Martínez

En México, existe una leyenda que relata el caso espeluznante que vivió un sacerdote al ser llevado por unas personas desconocidas a dar confesión a una moribunda, que se encontraba en una casa muy oscura, vacía y muy descuidada. 

Según la leyenda, el sacerdote temblaba y lloraba por los horrendos pecados que le confesaba la mujer. Después de haber otorgado la absolución a la agonizante, el ministro de Dios vivío situaciones muy extrañas lo que provocó que al retirarse de la casa dejara olvidado su breviario, el rosario y su pañuelo. 

El sacerdote decide volver a la casa pero ahora sí acompañado de unos conocidos, encontrando que la puerta esta bien cerrada y con la chapa oxidada con el tiempo. A pesar de ello, estuvo tocando a la puerta un buen rato; nadie abría, pero el religioso insistió porque la moribunda no estaba sola, ya que la acompañaba una anciana que lloraba con grandes sollozos. 

Un anciano vecino del lugar, se acercó a donde estaban el clérigo  y sus acompañantes, y les dice que es inútil que sigan tocando ya que esa casa está abandonada desde que él era un niño. El sacerdote pide que derriben la puerta porque perjura haber estado ahí adentro dándole confesión a una mujer. Y en efecto, al entrar, encontraron el breviario, el rosario y el pañuelo pero también…un esqueleto entre pedazos de un vestido bordado. El sacerdote se dio cuenta que había ido a confesar a una muerta.

Así como la leyenda anterior, existen muchas versiones a lo largo y ancho de todo el país, es de las leyendas muy populares en México y que fue considerada por el cineasta mexicano, Servando González para que fuera parte de la historia en torno a un escapulario y que llevó como largometraje a la pantalla grande bajo el titulo: “El Escapulario”.

“El Escapulario”, filmada en 1968 y teniendo como actrices y actores  como: Jorge Lavat, Ofelia Guilmaín, Enrique Lizalde, Alicia Bonet y Enrique Aguilar, entre otros; es una excelente película que mantiene en vilo al espectador, ya que retrata a un México en vías de entrar a la etapa revolucionaria utilizando una de las leyendas más famosas, como la confesión de una muerta a un sacerdote que resultó ser su hijo, y el reencuentro de otro de sus hijos con un hermano que ya había fallecido pero que se le aparece para salvarle la vida.

Cuenta con una excelente escenografía, sombría y fortalecida por la técnica del blanco y negro, con una magistral interpretación de parte de los actores hacia sus personajes, y es también de destacarse la inquietud de uno de los caballos, cuando su jinete vive una experiencia de ultra tumba. 

La película se puede encontrar en DVD en la librería del Centro de las Artes de San Luis Potosí, aunque también se puede visualizar, aún, en Youtube.