Investigadores de la División de Geociencias Aplicadas del
Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), realizan muestreos del suelo en “El Grasero”, ubicado en Matehuala, a fin de conocer el tipo de materiales pesados que existen en el suelo y subsuelo, tras la existencia de una fundidora que operó por décadas en esta zona, con el fin de plantear una estrategia de remediación ecológica para recuperar la zona y evitar posibles daños a la salud de los habitantes.

La Doctora en Ciencias del Suelo, Nadia Valentina Martínez Villegas, quien encabeza este trabajo con su grupo de investigadores, explicó que se efectuaron ya los primeros muestreos en campo durante la semana anterior, donde se pudo observar que aún guarda material derivado de procesos metalúrgicos y de extracción que se hacían en el lugar, los cuales dañaron el medio ambiente del lugar.

“Actualmente estamos realizando muestreos de suelo, agua y sedimento del lugar. En este caso en particular, excavando un aproximado de 3 metros de profundidad para obtener muestras de las paredes de la excavación a cada 10 centímetros, estas muestras las revisaremos en nuestro laboratorio en el Instituto, en la que sabremos el tipo de contaminación que se tiene el lugar”, agregó la Investigadora Nivel I del SNI.

Dio a conocer que los resultados del muestreo podrían estar listos este mismo año con lo que concluirá la fase uno del proyecto; posteriormente en la fase dos, se considera un diseño de remediación del suelo del lugar.

“Este es un proyecto a mediano plazo, al concluir la fase dos, la empresa dueña del lugar tendrá que formular la ingeniería y las acciones necesarias para realizar los procesos de remediación que marcamos en nuestro proyecto de remediación, con el fin de recuperar la zona e incorporarla al paisaje”, indicó la investigadora del IPICYT.

Martínez Villegas dijo que trabajaron también en la comunidad de Cerrito Blanco, en el mismo municipio en donde encontraron arsénico en el suelo y agua del lugar en niveles muy por encima de la Norma Oficial Mexicana, y la hipótesis es que El Grasero posiblemente es el origen de la contaminación de un acuífero somero que desemboca en Cerrito Blanco.

Dijo que El Grasero en este momento está considerado un pasivo ambiental; sin embargo, la empresa Industrial Minera México SA de CV, dueña del inmueble, está realizando una importante inversión encaminada a su remediación ecológica.